12 enero, 2026 bypass gástrico0

La obesidad es una enfermedad crónica compleja, multifactorial, recurrente y progresiva, caracterizada por una acumulación anormal o excesiva de grasa corporal que puede ser perjudicial para la salud. No se trata solo de un problema estético o de falta de fuerza de voluntad: es una condición influida por factores genéticos, hormonales, ambientales y conductuales, que aumenta significativamente el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, cáncer y otras patologías graves.

Como cirujanos especializados en cirugía metabólica y bariátrica en el Centro Laparoscópico Dr. Ballesta, defendemos que esta enfermedad requiere un manejo integral y multidisciplinario para lograr resultados sostenibles a largo plazo. En este contexto, los nuevos fármacos antiobesidad —agonistas del receptor GLP-1 como la semaglutida (Wegovy/Ozempic) y la tirzepatida (Mounjaro/Zepbound)— representan un avance histórico, con pérdidas de peso promedio del 15-22% en ensayos clínicos. Pero surge la pregunta clave: ¿están estos medicamentos reemplazando a la cirugía bariátrica?

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La respuesta es clara: no compiten, se complementan. Son herramientas poderosas en el arsenal contra la obesidad, pero la cirugía sigue siendo el tratamiento más eficaz para casos severos.
Tendencias Actuales en Cirugía Bariátrica: Crecimiento en Centros de Excelencia

Aunque en algunos mercados (como EE.UU.) se observó una disminución temporal del volumen quirúrgico entre 2022 y 2024 coincidiendo con el auge de los GLP-1, la tendencia global se estabiliza y recupera. En centros especializados europeos como el nuestro, hemos registrado un incremento del 32% en el número de cirugías bariátricas y metabólicas respecto al año anterior.
Este aumento se explica porque:

Muchos pacientes comienzan con tratamiento farmacológico, pero optan por la cirugía al buscar una pérdida de peso más profunda, duradera y sin dependencia continua de medicamentos.
La interrupción de los fármacos (por costes, efectos secundarios o disponibilidad) suele provocar rebote de peso. Los avances en técnicas laparoscópicas y robóticas han hecho la cirugía más segura y con recuperación más rápida.

Estudios recientes (incluyendo metaanálisis de 2025) confirman que la cirugía (gastrectomía vertical o bypass gástrico) logra una pérdida de peso media del 25-35% (hasta 40% en algunos casos), superando ampliamente a los GLP-1 y ofreciendo mayor remisión de comorbilidades como la diabetes tipo 2.

El Manejo Integral: La Clave para el Éxito Sostenido
Dado que la obesidad es una enfermedad crónica, su tratamiento debe ser multimodal y continuado: cambios sostenibles en el estilo de vida (nutrición equilibrada y ejercicio), apoyo psicológico-conductual, farmacoterapia cuando esté indicada y cirugía en casos seleccionados.
En el Centro Laparoscópico Dr. Ballesta aplicamos este enfoque de forma sistemática. En los últimos años hemos atendido a un gran número de pacientes para iniciar, monitorear y optimizar tratamientos farmacológicos antiobesidad.

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Esto nos permite:
Preparar mejor a los candidatos quirúrgicos (reduciendo riesgos).
Ofrecer alternativas no quirúrgicas cuando son suficientes.
Combinar ambas estrategias («tratamiento metabólico combinado») para resultados superiores, con pérdidas de peso que pueden superar el 40% y mejor control a largo plazo.

Conclusión: Opciones Complementarias para una Vida Más Saludable
Los fármacos GLP-1 marcan un antes y un después en el tratamiento de la obesidad, pero no sustituyen a la cirugía en pacientes con obesidad grave o complicada: la complementan de forma poderosa. En el Centro Laparoscópico Dr. Ballesta estamos comprometidos con ofrecer a cada paciente la solución personalizada que mejor se adapte a su situación, ya sea farmacológica, quirúrgica o combinada. Porque la obesidad es una enfermedad crónica que merece un tratamiento serio, integral y sin estigmas.
Si estás lidiando con la obesidad o tienes dudas sobre las opciones disponibles en 2026, contáctanos. Estamos aquí para acompañarte hacia una salud duradera.

 

 

 

 

 

 

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17 diciembre, 2025 bypass gástrico0

Finalizando 2025, queremos dar las gracias a todos aquellos amigos, pacientes y compañeros que un año más han confiado en nosotros y que nos ha permitido situarnos como referentes en la cirugía compleja y crecer un 32% respecto al 2024, a la vez que aplicar la tecnología médica más vanguardista de España como es la termografía color de dispersión láser que nos permite ver el volumen sanguíneo tisular a tiempo real, aportando un plus de seguridad más para los pacientes que operamos en Centro Laparoscópico.

A todos ellos, les deseamos una feliz Navidad y un Próspero Año 2026

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4 diciembre, 2025 bypass gástrico0

En los últimos años, la obesidad ha dejado de entenderse únicamente como un exceso de peso para pasar a definirse correctamente como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, influida por factores genéticos, hormonales, ambientales, sociales, conductuales y metabólicos.
Esta transformación conceptual ha cambiado también la forma en la que los médicos debemos diagnosticarla y abordarla.

Hoy sabemos que el IMC por sí solo es insuficiente: nos orienta, pero no explica la realidad biológica de cada paciente. Dos personas con un mismo IMC pueden tener riesgos metabólicos totalmente diferentes, y dos pacientes con obesidades muy distintas en apariencia pueden presentar comportamientos metabólicos opuestos.

En el Centro Laparoscópico lo observamos día a día en quirófano. Y pocos ejemplos lo ilustran mejor que estos dos casos, operados el mismo día, con resultados metabólicos completamente dispares.

 Caso 1: Varón de 47 años – IMC 36, pero con marcada grasa visceral

Este paciente presentaba un IMC de 36, correspondiente a obesidad grado II. Sin embargo, durante la intervención laparoscópica pudimos observar una gran acumulación de grasa visceral, rodeando vísceras abdominales como el hígado, intestinos y mesenterio.

La importancia de la grasa visceral

Este tipo de grasa no es un simple depósito energético. Es un tejido metabólicamente activo que:

  • Libera hormonas y citoquinas proinflamatorias
  • Aumenta la resistencia a la insulina
  • Desestabiliza el metabolismo de la glucosa y los lípidos
  • Favorece la hipertensión arterial
  • Se relaciona con hígado graso y mayor riesgo cardiovascular

En este caso, y a pesar de que su IMC no era extremo, el riesgo metabólico era muy elevado, consecuencia directa de la distribución interna del tejido adiposo.

Varón de 47 años – IMC 36, pero con marcada grasa visceral
Varón de 47 años – IMC 36, pero con marcada grasa visceral

Caso 2: Mujer de 48 años – IMC 50, pero con escasa grasa intraabdominal

El segundo caso correspondía a una paciente con un IMC de 50, considerado obesidad mórbida. A priori, podría suponerse un mayor riesgo metabólico.
Pero la laparoscopia reveló algo muy diferente: mínima grasa visceral. La mayor parte de su tejido adiposo era subcutáneo, localizado por debajo de la piel.

Un comportamiento metabólico distinto

El tejido adiposo subcutáneo:

  • Es menos inflamatorio
  • No afecta directamente al metabolismo de órganos internos
  • Se asocia a un mejor perfil metabólico en comparación con la grasa visceral

En su caso, el riesgo metabólico era menor que el del paciente anterior, pese a tener un peso y un IMC muy superiores.

Mujer de 48 años – IMC 50, pero con escasa grasa intraabdominal
Mujer de 48 años – IMC 50, pero con escasa grasa intraabdominal

 

 La evolución del concepto de obesidad

Estos casos reflejan un cambio fundamental en la medicina actual:
La obesidad no se diagnostica solo con un número.

Hoy la definimos como una enfermedad crónica, progresiva y multifactorial, en la que intervienen:

  • Genética y predisposición familiar
  • Alteraciones hormonales y neuroendocrinas
  • Factores conductuales y ambientales
  • Calidad del sueño, estrés, medicación
  • Alimentación y actividad física
  • Estado emocional y social

Y, sobre todo, la composición corporal: qué tipo de grasa predomina y dónde está ubicada.

El IMC es solo un punto de partida

Aunque sigue siendo útil como herramienta epidemiológica, el IMC no evalúa:

  • Cantidad real de grasa corporal
  • Distribución de la grasa
  • Grasa visceral vs subcutánea
  • Masa muscular
  • Riesgo metabólico individual

Por eso, la medicina moderna incorpora herramientas más precisas:

Métodos recomendados hoy:

  • Análisis de composición corporal (bioimpedancia multifrecuencia, DEXA, RMN)
  • Medición de cintura abdominal y relación cintura–talla
  • Estudios metabólicos (insulina, perfil lipídico, marcadores inflamatorios)
  • Ecografía hepática para detectar hígado graso
  • Evaluación clínica integral y antecedentes familiares

 

Un escáner DEXA en obesidad es una prueba de absorciometría de rayos X de energía dual que mide la composición corporal para diferenciar la masa grasa, la masa libre de grasa y la masa ósea.
Un escáner DEXA en obesidad es una prueba de absorciometría de rayos X de energía dual que mide la composición corporal para diferenciar la masa grasa, la masa libre de grasa y la masa ósea.

 

La combinación de estas herramientas permite entender la obesidad como lo que es: una enfermedad diferente en cada persona.

 Reflexión final: cada obesidad es única

Los dos pacientes operados el mismo día demuestran que:

No es la cantidad de peso lo que define el riesgo metabólico, sino el tipo de grasa y su distribución.

  • La grasa visceral es la más peligrosa.
  • La grasa subcutánea es menos agresiva.
  • El IMC no distingue entre ambas.

En el Centro Laparoscópico Dr. Ballesta, nuestro compromiso es abordar la obesidad desde esta visión actualizada: personalizada, integral y basada en la biología real de cada paciente.



11 noviembre, 2025 bypass gástrico0

Es frecuente que cuando un paciente es remitido para tratar una patología o realizar una intervención quirúrgica, se proceda directamente a ejecutar la indicación sin profundizar demasiado en el análisis integral del caso.

Esta práctica —cada vez más habitual, sobre todo en sistemas de salud sometidos a una fuerte presión asistencial— puede comprometer la calidad del tratamiento. Las limitaciones de tiempo, el elevado número de visitas diarias o las listas de espera largas empujan, muchas veces, a actuar con rapidez. Sin embargo, la medicina de calidad requiere siempre una mirada más profunda.

Un caso clínico que lo demuestra

Recientemente, una paciente de 42 años fue remitida a nuestro centro para una colecistectomía laparoscópica (extirpación de la vesícula biliar) debido a un diagnóstico de litiasis biliar.

Aportaba una ecografía compatible con esta enfermedad. Sin embargo, su analítica sanguínea hizo sospechar la posible presencia de cálculos en el colédoco, lo que justificó la solicitud de una colangioresonancia magnética.

El estudio no solo descartó la presencia de cálculos en la vía biliar, sino que reveló una lesión compatible con un lipoma retroperitoneal. Lejos de limitarnos a la intervención inicialmente indicada, decidimos ampliar el estudio mediante TAC y angio-TAC, los cuales apuntaron hacia un posible liposarcoma retroperitoneal.

Tomografia con evidencia de tumor retroperitoneal
Tomografia con evidencia de tumor retroperitoneal

Cambio de estrategia quirúrgica

El diagnóstico modificó completamente el plan operatorio. En lugar de una simple colecistectomía laparoscópica, se programó una laparoscopia exploradora con exéresis del tumor retroperitoneal y colecistectomía asociada.

Durante la intervención, que mostramos en las imágenes, se identificaron cuidadosamente las estructuras vitales (arteria ilíaca, uréter, etc.) y se realizó una exéresis completa y radical del tumor, extrayendo la pieza mediante una incisión mínima y protegida.

 Visión laparoscópica del tumor sobre vasos ilíacos y uréter
Visión laparoscópica del tumor sobre vasos ilíacos y uréter
Disección radical del tumor y exposición de la arteria ilíaca derecha y el uréter sobre ella.
Disección radical del tumor y exposición de la arteria ilíaca derecha y el uréter sobre ella.
Masa tumoral extirpada junto a vesícula biliar
Masa tumoral extirpada junto a vesícula biliar
Cicatriz de extracción de la pieza quirúrgica
Cicatriz de extracción de la pieza quirúrgica

Conclusión

Si se hubiera procedido directamente a la cirugía indicada sin profundizar en el estudio del caso, esta paciente habría necesitado, meses o años más tarde, una segunda intervención de mayor complejidad y con menor probabilidad de curación completa.

Este caso recuerda la importancia de mantener una visión global del paciente, incluso cuando la derivación parece indicar una patología “sencilla”. La medicina eficaz no solo trata enfermedades: entiende al paciente en su conjunto antes de intervenir.



22 octubre, 2025 bypass gástrico0

Es frecuente la consulta de pacientes que tras realizarse una reducción de estomago por vía endoscópica (por la boca) en Madrid, Barcelona, Granada y otras ciudades de España, meses después han vuelto a su peso inicial, o solo perdieron 10 kg; muy lejos de lo que debian perder y la publicidad engañosa les había prometido.

El caso que presentamos hoy es el de una mujer de 43 años a quien en el 2022 le realizaron una endomanga y que el radiólogo en el informe del tránsito informa como «estómago normal…..» a la cual le hemos realizado un bypass gástrico en C.M. Teknon de Barcelona.

En publicaciones anteriores en este blog (4 de julio de 2025) analizamos las causas del fracaso de las técnicas restrictivas y la más realizada: la manga gástrica.

En este post analizaremos los procedimientos endoscópicos y porque NO están indicados como tratamiento definitivo de la obesidad mórbida o pre-mórbida (tipo II) mostrando imágenes radiológicas y anatómicas después de un procedimiento endoscópico. POSE, APOLLO o ENDOMANGA, que anuncian como realización de una reducción gástrica mediante suturas por endoscopia (por la boca).

Independientemente de los pobres resultados de las técnicas operatorias restrictivas (Gastroplastia vertical, banda gástrica, manga gástrica o sleeve gástrico) expuestos en este blog el pasado cuatro de julio de 2025; el fracaso de las técnicas endoscópicas se basa en los siguientes puntos:

  • Los pobres resultados de todas las técnicas restrictivas (banda, manga, etc…) donde el 44% de los pacientes reganan el peso perdido en los dos primeros años de la cirugía.
  • Imposibilidad de realizar una técnica restrictiva correcta desde dentro del estómago, por muy habilidoso que el endoscopista sea.
  • La eliminación de nuestro organismo, como defensa propia, de las suturas y cuerpos extraños en contacto con la luz intestinal (digestiva) ya se realicen por endoscopia o cirugía.

 

 

Radiología de estomago normal en estudio preoperatorio.
Radiología de estomago normal en estudio preoperatorio.

 

 

Radiología contrastada de estomago con endomanga anatomicamente impresiona un estómago  no intervenido
Radiología contrastada de estomago con endomanga anatomicamente impresiona un estómago no intervenido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La pérdida de peso inicial que se produce tras los procedimientos endoscópicos, no es por la reducción del estómago, que no lo consigue de forma efectiva y definitiva, pues las mucosas digestivas (estómago, intestino) no cicatrizan. Si no por la inflamación de la pared gástrica que producen los anclajes metálicos con los que estas suturas endoscópicas se realizan (dolor, nauseas y vómitos)  y que producen microperforaciones del estómago.

 

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Liberación de adherencias para poder realizar la cirugía
Liberación de adherencias para poder realizar la cirugía
Perforaciones gástricas por anclajes de puntos de sutura endoscópica
Perforaciones gástricas por anclajes de puntos de sutura endoscópica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al igual que en el balón gástrico, es la dieta que ha de seguir el paciente con el endocrino durante las visitas periódicas, si las cumple, la que le hace perder esos diez o quince kilos que anuncia la publicidad.

 

Durante los treinta años que llevamos tratando la obesidad por laparoscopia, hemos visto una evolución comercial que ha transformado la enfermedad (obesidad mórbida) en un procedimiento estético de negocio publicitario, generalmente engañoso. Que ha banalizado una enfermedad, ignorando su gravedad, la diabetes, hipertensión, apneas, hígado graso, y otras muchas enfermedades que produce la obesidad. Sin tener en cuenta al paciente ni la ética médica a la que los profesionales de la salud estamos obligados.

 

Sin olvidar que tanto los procedimientos endoscópicos (APOLLO, POSE, ENDOMANGA) como la cirugía (Manga, bypass, SADI) necesitan de una anestesia general y tienen unos riesgos que hay que explicar al paciente previamente, independientemente de que el procedimiento se realice en régimen ambulatorio (como algunos equipos quirúrgicos realizan la manga gástrica o el bypass o los endoscopistas su procedimiento)

 

Consideramos prudente un ingreso mínimo de 24 horas para poder controlar el dolor, malestar, vómitos, etc… en los pacientes sometidos a procedimientos bariátricos; si bien nosotros por exceso de prudencia los mantenemos entre 48 y 72 horas.

 

Paciente en su postoperatorio inmediato de bypass gástrico.
Paciente en su postoperatorio inmediato de bypass gástrico.