Es de todos conocido que cuando presentamos sangre en la deposición, ya sea roja o negra, debemos acudir al médico para saber cuál es la causa, que puede variar desde unas hemorroides (sangre roja) a tumores (cáncer) que se manifiestan por sangre, moco o cambio de ritmo deposicional (diarreas)

Es común que cuando la persona alcanza determinada edad, el cansancio, la pérdida de apetito y la pérdida de peso, se atribuya a la consabida frase “me estoy haciendo mayor” no acudiendo al médico.

En muchos de estos casos al hacernos unos análisis, por el cansancio u otra causa, nos detectan una anemia crónica que en el último análisis no teníamos.

¿Qué hay que pensar ante una situación de anemia crónica?

Todo paciente con anemia crónica tiene dos diagnósticos que ha de barajar: hernia de hiato de gran tamaño y cáncer de colon (con más frecuencia en el lado derecho). Solo cuando estas dos causas se descartan, empezaremos a realizar diagnósticos diferenciales más complejos.


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La enfermedad del reflujo y la hernia de hiato, la padecen siete de cada cien personas en Europa.

Los síntomas de la hernia de hiato son: dolor, regurgitación de alimentos, incluso tos nocturna y faringitis, son bien conocidos por los que la padecen.

Desde la llegada de la cirugía laparoscópica, la operación se realiza por esta técnica. En nuestro caso desde 1992, siendo centenares las operaciones realizadas y hemos contribuido a popularizar este procedimiento.

Los métodos de diagnóstico, hoy en día están estandarizados, y el principal de ellos es la esófago-gastroscopia.

La cirugía, antes abierta, ahora por laparoscopia; también está estandarizada. La técnica que se viene realizando desde hace más de cincuenta años y que conocen todos los cirujanos, dando una tasa de curación que supera el 78%

¿Qué hacer con ese 22% que tras la cirugía no queda bien y en muchos casos se agrava su sintomatología añadiéndose la disfagia (dificultad para tragar) o el Esófago de Barrett?

Estos casos ya no son tan simples y si queremos curarlos exigen dos parámetros:

-Un cirujano con amplia experiencia en esta cirugía, especialmente en reoperaciones.

-Un equipo que pueda estudiar con precisión la causa del fracaso de


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En el extremo final del esófago se halla el esfínter esofágico inferior. Éste, habitualmente está cerrado, con lo cual el contenido ácido del estómago no puede ascender hacia el esófago. Cuando este mecanismo falla se produce el Reflujo Gástrico-Esofágico (RGE). El RGE se ve favorecido, además, en situaciones de aumento de la producción de ácido por el estómago y cuando existe un trastorno de la contractibilidad del esófago que no vacía bien en el estómago.

La Hernia de Hiato o Hernia de Estómago se produce cuando parte del estómago o, a veces incluso todo el estómago, pierde su situación intraabdominal y se halla desplazado hacia el tórax. Existen dos tipos de hernia de hiato: por deslizamiento (la más frecuente) y la paraesofágica. Aunque la Hernia de Hiato puede cursar asintomática, frecuentemente se acompaña de RGE. Asimismo, puede haber Reflujo Gástrico-Esofágico sin Hernia de Hiato.

El síntoma principal del Reflujo Gástrico-Esofágico es el dolor retroesternal a modo de «quemazón» en el centro del pecho. Suele acontecer después de las comidas y calma con antiácidos y bebidas alcalinas, como la leche. El ejercicio y el sobrepeso suelen agravar los síntomas.

El diagnóstico se realiza mediante: una endoscopia digestiva alta, una pH-metría (medición