4 diciembre, 2025 bypass gástrico0

En los últimos años, la obesidad ha dejado de entenderse únicamente como un exceso de peso para pasar a definirse correctamente como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, influida por factores genéticos, hormonales, ambientales, sociales, conductuales y metabólicos.
Esta transformación conceptual ha cambiado también la forma en la que los médicos debemos diagnosticarla y abordarla.

Hoy sabemos que el IMC por sí solo es insuficiente: nos orienta, pero no explica la realidad biológica de cada paciente. Dos personas con un mismo IMC pueden tener riesgos metabólicos totalmente diferentes, y dos pacientes con obesidades muy distintas en apariencia pueden presentar comportamientos metabólicos opuestos.

En el Centro Laparoscópico lo observamos día a día en quirófano. Y pocos ejemplos lo ilustran mejor que estos dos casos, operados el mismo día, con resultados metabólicos completamente dispares.

 Caso 1: Varón de 47 años – IMC 36, pero con marcada grasa visceral

Este paciente presentaba un IMC de 36, correspondiente a obesidad grado II. Sin embargo, durante la intervención laparoscópica pudimos observar una gran acumulación de grasa visceral, rodeando vísceras abdominales como el hígado, intestinos y mesenterio.

La importancia de la grasa visceral

Este tipo de grasa no es un simple depósito energético. Es un tejido metabólicamente activo que:

  • Libera hormonas y citoquinas proinflamatorias
  • Aumenta la resistencia a la insulina
  • Desestabiliza el metabolismo de la glucosa y los lípidos
  • Favorece la hipertensión arterial
  • Se relaciona con hígado graso y mayor riesgo cardiovascular

En este caso, y a pesar de que su IMC no era extremo, el riesgo metabólico era muy elevado, consecuencia directa de la distribución interna del tejido adiposo.

Varón de 47 años – IMC 36, pero con marcada grasa visceral
Varón de 47 años – IMC 36, pero con marcada grasa visceral

Caso 2: Mujer de 48 años – IMC 50, pero con escasa grasa intraabdominal

El segundo caso correspondía a una paciente con un IMC de 50, considerado obesidad mórbida. A priori, podría suponerse un mayor riesgo metabólico.
Pero la laparoscopia reveló algo muy diferente: mínima grasa visceral. La mayor parte de su tejido adiposo era subcutáneo, localizado por debajo de la piel.

Un comportamiento metabólico distinto

El tejido adiposo subcutáneo:

  • Es menos inflamatorio
  • No afecta directamente al metabolismo de órganos internos
  • Se asocia a un mejor perfil metabólico en comparación con la grasa visceral

En su caso, el riesgo metabólico era menor que el del paciente anterior, pese a tener un peso y un IMC muy superiores.

Mujer de 48 años – IMC 50, pero con escasa grasa intraabdominal
Mujer de 48 años – IMC 50, pero con escasa grasa intraabdominal

 

 La evolución del concepto de obesidad

Estos casos reflejan un cambio fundamental en la medicina actual:
La obesidad no se diagnostica solo con un número.

Hoy la definimos como una enfermedad crónica, progresiva y multifactorial, en la que intervienen:

  • Genética y predisposición familiar
  • Alteraciones hormonales y neuroendocrinas
  • Factores conductuales y ambientales
  • Calidad del sueño, estrés, medicación
  • Alimentación y actividad física
  • Estado emocional y social

Y, sobre todo, la composición corporal: qué tipo de grasa predomina y dónde está ubicada.

El IMC es solo un punto de partida

Aunque sigue siendo útil como herramienta epidemiológica, el IMC no evalúa:

  • Cantidad real de grasa corporal
  • Distribución de la grasa
  • Grasa visceral vs subcutánea
  • Masa muscular
  • Riesgo metabólico individual

Por eso, la medicina moderna incorpora herramientas más precisas:

Métodos recomendados hoy:

  • Análisis de composición corporal (bioimpedancia multifrecuencia, DEXA, RMN)
  • Medición de cintura abdominal y relación cintura–talla
  • Estudios metabólicos (insulina, perfil lipídico, marcadores inflamatorios)
  • Ecografía hepática para detectar hígado graso
  • Evaluación clínica integral y antecedentes familiares

 

Un escáner DEXA en obesidad es una prueba de absorciometría de rayos X de energía dual que mide la composición corporal para diferenciar la masa grasa, la masa libre de grasa y la masa ósea.
Un escáner DEXA en obesidad es una prueba de absorciometría de rayos X de energía dual que mide la composición corporal para diferenciar la masa grasa, la masa libre de grasa y la masa ósea.

 

La combinación de estas herramientas permite entender la obesidad como lo que es: una enfermedad diferente en cada persona.

 Reflexión final: cada obesidad es única

Los dos pacientes operados el mismo día demuestran que:

No es la cantidad de peso lo que define el riesgo metabólico, sino el tipo de grasa y su distribución.

  • La grasa visceral es la más peligrosa.
  • La grasa subcutánea es menos agresiva.
  • El IMC no distingue entre ambas.

En el Centro Laparoscópico Dr. Ballesta, nuestro compromiso es abordar la obesidad desde esta visión actualizada: personalizada, integral y basada en la biología real de cada paciente.

Autor: Dr. José Luis Plata

Especialista en cirugía general, digestiva, laparoscópica y de la obesidad



11 noviembre, 2025 bypass gástrico0

Es frecuente que cuando un paciente es remitido para tratar una patología o realizar una intervención quirúrgica, se proceda directamente a ejecutar la indicación sin profundizar demasiado en el análisis integral del caso.

Esta práctica —cada vez más habitual, sobre todo en sistemas de salud sometidos a una fuerte presión asistencial— puede comprometer la calidad del tratamiento. Las limitaciones de tiempo, el elevado número de visitas diarias o las listas de espera largas empujan, muchas veces, a actuar con rapidez. Sin embargo, la medicina de calidad requiere siempre una mirada más profunda.

Un caso clínico que lo demuestra

Recientemente, una paciente de 42 años fue remitida a nuestro centro para una colecistectomía laparoscópica (extirpación de la vesícula biliar) debido a un diagnóstico de litiasis biliar.

Aportaba una ecografía compatible con esta enfermedad. Sin embargo, su analítica sanguínea hizo sospechar la posible presencia de cálculos en el colédoco, lo que justificó la solicitud de una colangioresonancia magnética.

El estudio no solo descartó la presencia de cálculos en la vía biliar, sino que reveló una lesión compatible con un lipoma retroperitoneal. Lejos de limitarnos a la intervención inicialmente indicada, decidimos ampliar el estudio mediante TAC y angio-TAC, los cuales apuntaron hacia un posible liposarcoma retroperitoneal.

Tomografia con evidencia de tumor retroperitoneal
Tomografia con evidencia de tumor retroperitoneal

Cambio de estrategia quirúrgica

El diagnóstico modificó completamente el plan operatorio. En lugar de una simple colecistectomía laparoscópica, se programó una laparoscopia exploradora con exéresis del tumor retroperitoneal y colecistectomía asociada.

Durante la intervención, que mostramos en las imágenes, se identificaron cuidadosamente las estructuras vitales (arteria ilíaca, uréter, etc.) y se realizó una exéresis completa y radical del tumor, extrayendo la pieza mediante una incisión mínima y protegida.

 Visión laparoscópica del tumor sobre vasos ilíacos y uréter
Visión laparoscópica del tumor sobre vasos ilíacos y uréter
Disección radical del tumor y exposición de la arteria ilíaca derecha y el uréter sobre ella.
Disección radical del tumor y exposición de la arteria ilíaca derecha y el uréter sobre ella.
Masa tumoral extirpada junto a vesícula biliar
Masa tumoral extirpada junto a vesícula biliar
Cicatriz de extracción de la pieza quirúrgica
Cicatriz de extracción de la pieza quirúrgica

Conclusión

Si se hubiera procedido directamente a la cirugía indicada sin profundizar en el estudio del caso, esta paciente habría necesitado, meses o años más tarde, una segunda intervención de mayor complejidad y con menor probabilidad de curación completa.

Este caso recuerda la importancia de mantener una visión global del paciente, incluso cuando la derivación parece indicar una patología “sencilla”. La medicina eficaz no solo trata enfermedades: entiende al paciente en su conjunto antes de intervenir.

Autor: Dr. José Luis Plata

Especialista en cirugía general, digestiva, laparoscópica y de la obesidad



22 octubre, 2025 bypass gástrico0

Es frecuente la consulta de pacientes que tras realizarse una reducción de estomago por vía endoscópica (por la boca) en Madrid, Barcelona, Granada y otras ciudades de España, meses después han vuelto a su peso inicial, o solo perdieron 10 kg; muy lejos de lo que debian perder y la publicidad engañosa les había prometido.

El caso que presentamos hoy es el de una mujer de 43 años a quien en el 2022 le realizaron una endomanga y que el radiólogo en el informe del tránsito informa como «estómago normal…..» a la cual le hemos realizado un bypass gástrico en C.M. Teknon de Barcelona.

En publicaciones anteriores en este blog (4 de julio de 2025) analizamos las causas del fracaso de las técnicas restrictivas y la más realizada: la manga gástrica.

En este post analizaremos los procedimientos endoscópicos y porque NO están indicados como tratamiento definitivo de la obesidad mórbida o pre-mórbida (tipo II) mostrando imágenes radiológicas y anatómicas después de un procedimiento endoscópico. POSE, APOLLO o ENDOMANGA, que anuncian como realización de una reducción gástrica mediante suturas por endoscopia (por la boca).

Independientemente de los pobres resultados de las técnicas operatorias restrictivas (Gastroplastia vertical, banda gástrica, manga gástrica o sleeve gástrico) expuestos en este blog el pasado cuatro de julio de 2025; el fracaso de las técnicas endoscópicas se basa en los siguientes puntos:

  • Los pobres resultados de todas las técnicas restrictivas (banda, manga, etc…) donde el 44% de los pacientes reganan el peso perdido en los dos primeros años de la cirugía.
  • Imposibilidad de realizar una técnica restrictiva correcta desde dentro del estómago, por muy habilidoso que el endoscopista sea.
  • La eliminación de nuestro organismo, como defensa propia, de las suturas y cuerpos extraños en contacto con la luz intestinal (digestiva) ya se realicen por endoscopia o cirugía.

 

 

Radiología de estomago normal en estudio preoperatorio.
Radiología de estomago normal en estudio preoperatorio.

 

 

Radiología contrastada de estomago con endomanga anatomicamente impresiona un estómago  no intervenido
Radiología contrastada de estomago con endomanga anatomicamente impresiona un estómago no intervenido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La pérdida de peso inicial que se produce tras los procedimientos endoscópicos, no es por la reducción del estómago, que no lo consigue de forma efectiva y definitiva, pues las mucosas digestivas (estómago, intestino) no cicatrizan. Si no por la inflamación de la pared gástrica que producen los anclajes metálicos con los que estas suturas endoscópicas se realizan (dolor, nauseas y vómitos)  y que producen microperforaciones del estómago.

 

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Liberación de adherencias para poder realizar la cirugía
Liberación de adherencias para poder realizar la cirugía
Perforaciones gástricas por anclajes de puntos de sutura endoscópica
Perforaciones gástricas por anclajes de puntos de sutura endoscópica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al igual que en el balón gástrico, es la dieta que ha de seguir el paciente con el endocrino durante las visitas periódicas, si las cumple, la que le hace perder esos diez o quince kilos que anuncia la publicidad.

 

Durante los treinta años que llevamos tratando la obesidad por laparoscopia, hemos visto una evolución comercial que ha transformado la enfermedad (obesidad mórbida) en un procedimiento estético de negocio publicitario, generalmente engañoso. Que ha banalizado una enfermedad, ignorando su gravedad, la diabetes, hipertensión, apneas, hígado graso, y otras muchas enfermedades que produce la obesidad. Sin tener en cuenta al paciente ni la ética médica a la que los profesionales de la salud estamos obligados.

 

Sin olvidar que tanto los procedimientos endoscópicos (APOLLO, POSE, ENDOMANGA) como la cirugía (Manga, bypass, SADI) necesitan de una anestesia general y tienen unos riesgos que hay que explicar al paciente previamente, independientemente de que el procedimiento se realice en régimen ambulatorio (como algunos equipos quirúrgicos realizan la manga gástrica o el bypass o los endoscopistas su procedimiento)

 

Consideramos prudente un ingreso mínimo de 24 horas para poder controlar el dolor, malestar, vómitos, etc… en los pacientes sometidos a procedimientos bariátricos; si bien nosotros por exceso de prudencia los mantenemos entre 48 y 72 horas.

 

Paciente en su postoperatorio inmediato de bypass gástrico.
Paciente en su postoperatorio inmediato de bypass gástrico.


8 octubre, 2025 bypass gástrico0

Aunque poco frecuente, en ocasiones los médicos le dicen al enfermo que padece una hernia de hiato (estómago) que le produce problemas importantes, incluso invalidantes, con parte del estómago dentro del tórax, que no se puede operar porque tiene el esófago corto y que tiene que seguir con sus molestias

Radiografías donde se aprecia la hernia de hiato y la unión esófago-gástrica (cardias) en el tórax, delimitamos el diafragma con trazado amarillo

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Si bien el concepto de esófago corto y reflujo con hernia de hiato, es un concepto del siglo XX, fundamentado en el anclaje (venas y arterias) situadas por encima del hiato esofágico, que impedían realizar la operación. Hoy en día, con la cirugía laparoscópica, este concepto se ha superado; si bien exige una amplia experiencia por parte del equipo, en cirugía laparoscópica del hiato y mediastino (donde están las fijaciones vasculares)

Los tres preceptos que ha de cumplir el tratamiento quirúrgico de la hernia de hiato son:

-Recolocación del esófago y cardias al abdomen (por eso decían que los esófagos cortos no podían operarse)

-Cierre de orificio herniario (por donde pasa el estómago al tórax produciéndose la hernia)

-Funduplicatura Nissen o Toupet (para reforzar el cardias, esfínter que impide que los ácidos del estómago pasen al esófago torácico)

Si el equipo quirúrgico tiene amplia experiencia en cirugía del mediastino, con la visión que da la óptica de laparoscopia (y que no veíamos cuando operábamos abierto) se pueden disecar y cortar los vasos y anclajes del esófago a través del hiato para que baje al abdomen, sin que sangre, ni lesionar pleura o corazón (por eso la necesidad de que sean equipos con amplia experiencia y tecnología adecuada los que realicen esta cirugía con seguridad)

Debemos realizar aproximación y cierre de los pilares diafragmáticos, siempre con la reducción completa que garantice la adecuada movilización del esófago dentro de la cavidad abdominal

 

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Reducido (bajado), el esófago al abdomen (eliminando el concepto de esófago corto), se cierran los pilares hiatales (agujero por el que sube el estómago al tórax) con puntos en X para no desgarrarlos (romperlos) agravando la situación. (La colocación de una malla aquí no está indicada, y colocarla sería contraproducente)

Podemos apreciar el cierre de los pilares, con una adecuada movilización del esófago.

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En la siguiente imagen podemos ver la realización de Funduplicatura de Nissen o Toupet para evitar el reflujo.

 

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Hemos tenido recientemente dos casos de pacientes, uno de ellos operado tres veces, incluso con colocación de malla, que al no disecar el mediastino, había fracasado la operación en las tres ocasiones previas, en la ultima por llevar malla tuvimos que utilizar la tecnología de rayos laser para asegurarnos de que la cirugía estaba correcta.

El otro es un paciente que diagnosticado de esófago corto se habían negado a operarlo, sufriendo durante muchos años su enfermedad.

Los dos casos fueron operados en nuestro Centro Laparoscópico (Barcelona y Granada) con éxito, resolviendo el problema y la enfermedad como demuestran los controles radiológicos postoperatorios, donde se ve que cumplen los tres preceptos de la cirugía de hernia de hiato:

-Reducción del esófago al abdomen

-Cierre de pilares (orificio de la hernia)

-Funduplicatura esofágica

La foto demuestra el control radiológico post operatorio, con la unión esófago gástrica en la cavidad abdominal, tomando en cuenta su relación con el diafragma.

 

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18 septiembre, 2025 bypass gástrico0

Centro Médico Teknon aplica por primera vez en España la tecnología ActivSight Overview en cirugía digestiva

El Dr. Carlos Ballesta lidera la primera operación en un caso de dólicomegacolon que permite ver el flujo sanguíneo en tiempo real mediante láser, sin necesidad de contrastes.

El próximo lunes 15 de septiembre se llevará a cabo en el Centro Médico Teknon de Barcelona la primera intervención quirúrgica en España utilizando la innovadora tecnología ActivSight

Overview, en el marco de un proyecto europeo pionero.