Tengo un nódulo en la tiroides. ¿Será cáncer?

3 octubre, 2019 0
nodulos-tiroides.jpg

Entre un 4 y un 7% por ciento de la población presenta nódulos tiroideos palpables y, si hacemos una ecografía, este porcentaje puede llegar hasta el 30%. Estos nódulos pueden ser únicos o múltiples, y de ellos, solo entre el 5 y 15 % serán malignos, influyendo la edad, el sexo y los antecedentes de irradiación, familiares o personales.

¡No hay que alarmarse! El primer paso: realizar todas las pruebas oportunas.

Lo primero que hará el profesional, después de una minuciosa exploración de la región cervical, será pedir una serie de pruebas para determinar si el nódulo es maligno o no.

Realizaremos una analítica para ver si la glándula tiroidea funciona correctamente. El hecho de que un nódulo sea maligno no afecta a que la tiroides siga produciendo las hormonas necesarias para el organismo; sin embargo con la analítica podremos estudiar algunos parámetros que nos guiarán sobre la naturaleza del nódulo.

También realizaremos una ecografía que nos permitirá ver las características anatómicas de la glándula en su conjunto y especialmente de los nódulos.  Actualmente se usan diferentes clasificaciones radiológicas para dar una puntuación a estos nódulos y en consecuencia el riesgo del  nódulo  de ser benigno o maligno. Esta clasificación se basa en las características macroscópicas: vascularización, calcificaciones, forma, etc. La clasificación mas utilizada en Europa es la clasificación eu-TIRADS. A menos puntuación menor riesgo de ser maligno,  (TIRADS I). Los nódulos clasificados como TIRADS IV o V deben ser  bien estudiados.

En caso de puntuaciones altas, ¿cuál es el siguiente paso?

En estos casos pasaremos a la siguiente etapa que será realizar una punción aspiración con aguja fina (PAAF) para estudiar el aspecto microscópico, es decir el tipo de células y las características histológicas. Una vez más, recurriremos a una clasificación (en este caso histológica) para dar un riesgo de malignidad. Se trata de la clasificación Bethesda y es especialmente útil en el caso de los carcinomas papilares. Esta clasificación orientará al especialista sobre qué actitud terapéutica  tomar. No hay que olvidar que las clasificaciones son orientativas y que por eso es importante ponerse en manos de un especialista que es quien conoce bien la patología.

Por ejemplo, se tenderá a operar antes a un paciente que tiene antecedentes de cáncer de tiroides en su familia, o que ha sufrido irradiaciones. No tiene el mismo valor una punción de un nódulo de 8 mm que un nódulo de 4cm. De hecho, por protocolo, se recomienda operar todos los nódulos mayores de 4 cm.

Hay otros estudios que nos aportan información complementaria: La gammagrafía, el scanner, etc. Pero de manera generalizada lo más frecuente para un primer estudio de un nódulo es realizar analítica, ecografía +- PAAF.

En Centro Laparoscópico Dr. Ballesta estamos especializados en este tipo de pruebas y operaciones. En caso de duda, no dudes en contactar con nosotros.