Más allá del IMC: dos casos operados el mismo día que reflejan la nueva manera de diagnosticar la obesidad
En los últimos años, la obesidad ha dejado de entenderse únicamente como un exceso de peso para pasar a definirse correctamente como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, influida por factores genéticos, hormonales, ambientales, sociales, conductuales y metabólicos.
Esta transformación conceptual ha cambiado también la forma en la que los médicos debemos diagnosticarla y abordarla.
Hoy sabemos que el IMC por sí solo es insuficiente: nos orienta, pero no explica la realidad biológica de cada paciente. Dos personas con un mismo IMC pueden tener riesgos metabólicos totalmente diferentes, y dos pacientes con obesidades muy distintas en apariencia pueden presentar comportamientos metabólicos opuestos.
En el Centro Laparoscópico lo observamos día a día en quirófano. Y pocos ejemplos lo ilustran mejor que estos dos casos, operados el mismo día, con resultados metabólicos completamente dispares.
Caso 1: Varón de 47 años – IMC 36, pero con marcada grasa visceral
Este paciente presentaba un IMC de 36, correspondiente a obesidad grado II. Sin embargo, durante la intervención laparoscópica pudimos observar una gran acumulación de grasa visceral, rodeando vísceras abdominales como el hígado, intestinos y mesenterio.
La importancia de la grasa visceral
Este tipo de grasa no es un simple depósito energético. Es un tejido metabólicamente activo que:
- Libera hormonas y citoquinas proinflamatorias
- Aumenta la resistencia a la insulina
- Desestabiliza el metabolismo de la glucosa y los lípidos
- Favorece la hipertensión arterial
- Se relaciona con hígado graso y mayor riesgo cardiovascular
En este caso, y a pesar de que su IMC no era extremo, el riesgo metabólico era muy elevado, consecuencia directa de la distribución interna del tejido adiposo.

Caso 2: Mujer de 48 años – IMC 50, pero con escasa grasa intraabdominal
El segundo caso correspondía a una paciente con un IMC de 50, considerado obesidad mórbida. A priori, podría suponerse un mayor riesgo metabólico.
Pero la laparoscopia reveló algo muy diferente: mínima grasa visceral. La mayor parte de su tejido adiposo era subcutáneo, localizado por debajo de la piel.
Un comportamiento metabólico distinto
El tejido adiposo subcutáneo:
- Es menos inflamatorio
- No afecta directamente al metabolismo de órganos internos
- Se asocia a un mejor perfil metabólico en comparación con la grasa visceral
En su caso, el riesgo metabólico era menor que el del paciente anterior, pese a tener un peso y un IMC muy superiores.

La evolución del concepto de obesidad
Estos casos reflejan un cambio fundamental en la medicina actual:
La obesidad no se diagnostica solo con un número.
Hoy la definimos como una enfermedad crónica, progresiva y multifactorial, en la que intervienen:
- Genética y predisposición familiar
- Alteraciones hormonales y neuroendocrinas
- Factores conductuales y ambientales
- Calidad del sueño, estrés, medicación
- Alimentación y actividad física
- Estado emocional y social
Y, sobre todo, la composición corporal: qué tipo de grasa predomina y dónde está ubicada.
El IMC es solo un punto de partida
Aunque sigue siendo útil como herramienta epidemiológica, el IMC no evalúa:
- Cantidad real de grasa corporal
- Distribución de la grasa
- Grasa visceral vs subcutánea
- Masa muscular
- Riesgo metabólico individual
Por eso, la medicina moderna incorpora herramientas más precisas:
Métodos recomendados hoy:
- Análisis de composición corporal (bioimpedancia multifrecuencia, DEXA, RMN)
- Medición de cintura abdominal y relación cintura–talla
- Estudios metabólicos (insulina, perfil lipídico, marcadores inflamatorios)
- Ecografía hepática para detectar hígado graso
- Evaluación clínica integral y antecedentes familiares

La combinación de estas herramientas permite entender la obesidad como lo que es: una enfermedad diferente en cada persona.
Reflexión final: cada obesidad es única
Los dos pacientes operados el mismo día demuestran que:
No es la cantidad de peso lo que define el riesgo metabólico, sino el tipo de grasa y su distribución.
- La grasa visceral es la más peligrosa.
- La grasa subcutánea es menos agresiva.
- El IMC no distingue entre ambas.
En el Centro Laparoscópico Dr. Ballesta, nuestro compromiso es abordar la obesidad desde esta visión actualizada: personalizada, integral y basada en la biología real de cada paciente.











Comentarios recientes