La obesidad en abdomen, peligro de muerte
Siempre se ha dicho que la grasa localizada en el abdomen, aumenta el riesgo de producir infarto, en comparación con la que se localiza en glúteos y piernas.
Un reciente análisis realizado por la Mayo Clinic, Rochester MN y publicado en febrero de 2013 en el Journal of the American College of Cardiology, demuestra que la grasa de localización abdominal, independientemente del grado de obesidad (IMC: Se calcula dividiendo el peso por la altura al cuadrado) aumenta la mortalidad.
“El IMC tiene poca correlación con la grasa corporal; a pesar de ser un factor de riesgo de sufrir un ataque al corazón, cuando se trata de predecir el riesgo de mortalidad, el IMC y mortalidad no están bien correlacionados. Por eso que es importante determinar tanto el IMC como la obesidad central y estratificar mejor el riesgo de nuestros pacientes clínicamente. Esto se realiza con una sencilla prueba, para la que solo se necesita es una cinta métrica. Por lo que cualquiera puede hacerla en cualquier parte del mundo. Es lo que llamamos índice cintura-cadera.
El estudio se realizó entre 15547 participantes, repartidos en cinco estudios de tres continentes, que evaluaron el riesgo de mortalidad asociado con la circunferencia de la cintura o relación cintura-cadera. La edad media de los participantes era de 66 años y el 55% eran hombres y se excluyeron a los pacientes con IMC muy bajos (<18,5 Kg/m2)
Durante el seguimiento medio que fue de 4,7 años se produjeron 4699 muertes. Los sujetos con peso normal pero con obesidad central tenían peor supervivencia a largo plazo: una persona con un IMC de 22 kg/m2 y cintura cadera (RCC) de 0,98 presenta mayor riesgo de mortalidad que una persona con IMC similar pero WHR de 0,89 (hazard ratio (HR) 1,10).
Los sujetos con peso normal y obesidad central tienen peor supervivencia a largo plazo en comparación a los sujetos con otros patrones de adiposidad.
En conclusión: la grasa en el abdomen es peor que la grasa en las caderas, ya que esta última parece ejercer un efecto protector, por lo que tenemos que prestar más atención a la distribución de la grasa que a la grasa total.
El mensaje es que los depósitos de grasa dentro del abdomen y entre los órganos son my activos metabólicamente y están asociados a la hipertensión, la inflamación, la resistencia a la insulina, etc. Por tanto, podemos decir que la obesidad central es muy perjudicial”











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