Tipos de cirugía
Todo paciente que vaya a ser sometido a cirugía debe conocer previamente
los tipos de cirugía posibles y los riesgos que ésta conlleva.
El paciente debe saber que la cirugía se realiza siempre bajo anestesia
general, y que toda anestesia general comporta unos riesgos que deben ser
conocidos y valorados por el paciente. La propia cirugía y la situación
de obesidad patológica del paciente aumenta las complicaciones de
recuperación postquirúrgica. Estos riesgos y complicaciones
serán mayores en las técnicas de cirugía abierta que
en cirugía por laparoscopia.
Actualmente la cirugía para el tratamiento de la obesidad mórbida se
clasifica en dos tipos: las realizadas por cirugía abierta y
las realizadas por cirugía laparoscópica.
A) Cirugía Abierta
Por cirugía abierta se realizan dos tipos de técnica: la que
consiste en impedir la absorción de alimentos y la que se basa en
cortar y reducir el estómago para reducir el volumen y conseguir
que el enfermo ingiera menos alimentos.
1) Técnica que impide la absorción de los alimentos.
La más significativa es el by-pass bilio-pancreático. Consiste
en cortar y quitar parte del estómago e inutilizar parte del intestino
delgado (lugar donde la bilis y jugos pancreáticos actúan
preparando los alimentos para su posterior absorción). Los alimentos
pasan del estómago al intestino delgado (50 cm.), punto donde teóricamente
deberían absorberse los alimentos, y luego al intestino grueso. De ésta
forma la digestión no es completa y la absorción y nutrición
quedan alteradas.
Esta técnica conlleva unos déficits enzimáticos, electrolíticos,
vitamínicos, etc... que deben ser ampliamente controlados. Si no
se realiza este control puede ocasionar problemas graves e importantes
para la salud del paciente, pues hemos transformado en una enfermedad orgánica
lo que era un exceso de ingestión de alimentos.
2) Técnica que reduce el estómago.
La más común es la gastroplastia vertical anillada, que consiste
en realizar un agujero en el estómago y mediante máquinas
de sutura, coser o grapar el estómago a la vez que se pone un anillo
de forma que el estómago queda reducido a la décima parte
de su volumen normal. Esta reducción de estómago hace que
el paciente no tenga hambre, ingiera menos alimentos y pierda peso.
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| By-pass biliopancreático |
Gastroplastia vertical anillada |
Estas dos técnicas, tal como hemos comentado se realizan por cirugía
abierta, es decir el cirujano necesita abrir ampliamente el abdomen del
paciente, tiene el riesgo de infecciones, de eventración o hernia
incisional, problemas respiratorios, defectos estéticos, especialmente
cicatrices y también el riesgo de que los empalmes o suturas y grapas
que hemos colocado, puedan saltar con el consiguiente riesgo de peritonitis,
de abcesos intra-abdominales y de mortalidad del paciente.
Las series publicadas en la literatura comportan una mortalidad del 1%. Series
más amplias aumentan esta mortalidad hasta el 6 o 8% para la técnica
del by-pass bilio-pancreático.
B)
Cirugía Laparoscópica
Realizamos esta cirurgía en Centro Médico Teknon de Barcelona y requiere equipos
electrónicos, instrumental espacial y personal con amplia
experiéncia.
Consiste en insuflar el abdomen con CO
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creando una cavidad en la que introducimos una mini-cámara de vídeo,
de forma que desde un monitor de TV estamos viendo lo que ocurre en el
interior del abdómen. Para introducir en la cavidad la mini-cámara
y el resto de instrumental colocamos 5 trócares (tubos) tres de
éstos de 5 mm. y dos de 10 mm. a través de los cuales trabajaremos
en el interior del paciente.
Nuestra técnica se fundamenta en los conceptos básicos del tratamiento
quirúrgico de la obesidad mórbida, consiste en la reducción
funcional del estómago colocando una banda PTFE (material que no
es rechazado por el cuerpo) a nivel de la parte superior gástrica, calculando
un volumen de 50 mililitros. Esta banda se fija al estómago mediante
puntos y una maquina especial. Conseguimos reducir el estómago y
el mismo efecto que con la técnica de gastroplastia vertical pero
sin seccionar el estómago y sin cortarlo ni poner grapas.
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Técnica
de Reducción Gástrica por Laparoscopia (Dr. Carlos Ballesta)
El resultado de pérdida de peso es el mismo que se obtiene con la glastroplastia
vertical anillada pero con las ventajas de la laparoscopia:
1º: no se abre el paciente y por consiguiente no se producen cicatrices, punto
este muy importante en las pacientes jóvenes, no se producen hernias
incisionales, ni infecciones, y el dolor postoperatorio no existe, abandonando
el paciente el hospital a las 24 o 48 horas de la intervención.
2º: no se corta el estómago y no hay suturas por lo que el estómago
queda igual que antes de operarse, y consecuentemente el riesgo de que
falle una sutura y se produzca una peritonitis no existe. Y lo que es más
importante al no cortar el estómago la operación es reversible
y si el paciente lo desea, puede regresar a la situación anterior
que tenía antes de operarse.
Comparación de las técnicas
En el post-operatorio inmediato el paciente presentará una clínica
y sintomatología directamente relacionada al tipo de cirugía
empleada.
El paciente operado por cirugía abierta abandona el hospital entre
el 7º y 10º día y en el postoperatorio necesita un periodo
de recuperación que oscila de un mes a tres meses. Al realizar suturas
y secciones gástricas, en el postoperatorio inmediato es necesario
colocar sondas nasogástricas y urinarias.
Con la cirugía laparoscópica el paciente abandona el hospital
entre el 2º y 3r. día y la recuperación total se produce entre
la primera y la segunda semana (aunque algunos pacientes se han incorporado
a su trabajo a las 48 horas). No hay necesidad de colocar sondas.
Cuando la cirugía se hace abierta, en el postoperatorio inmediato el paciente
presenta ciertas dificultades respiratorias, dolor en la herida operatoria,
riesgo de infección, de abcesos, de peritonitis y de hernias incisionales.
Esto obliga a colocar sonda nasogástrica, utilización de
calmantes y sueros durante los 4 ó 5 primeros días del post-operatorio
inmeditato.
Cuando la cirugía es laparoscópica, los problemas respiratorios no
existen o son mínimos, las infecciones, hernias incisionales,
abcesos, peritonitis, etc... están ausentes o son excepcionales. El paciente
sale del quirófano sin sonda e inicia la dieta oral a las 12 horas.
A lo sumo son necesarios 1, 2 ó 3 dosis de calmantes en todo el
post-operatorio.
La sintomatología que presenta el paciente operado por laparoscopia
en las primeras horas del post-operatorio inmediato consiste en un leve dolor a
nivel del hombro izquierdo producido por la distensión del abdomen,
y malestar en la pared muscular del abdomen, similar al que se produce
después de un parto.
Al inicio de la alimentación (a las 12 horas de la intervención),
el paciente nota plenitud y sensación de pesadez en el estómago
al haberse reducido el calibre del estómago. Si ingiere líquidos
rápidamente o más de los que tolera el nuevo estómago,
el paciente presenta dolor en el pecho y en el hombro izquierdo. Para evitar
estas molestias es aconsejable que beba o ingiera alimentos lentamente
y se detenga en el momento en que se siente lleno.
Después de la cirugía...
Una vez el paciente ha abandonado la clínica -y hasta que pierde peso-
debe realizar un tratamiento dietético controlado por un especialista
en endocrinología. El tratamiento dietético será hipocalórico
y vitamínico que le permita bajar de peso a la vez que realiza su
vida normal.
La gran ventaja de la reducción gástrica es que el paciente
desde el momento en que sale del quirófano no tiene la sensación
de hambre, la bulimia (necesidad de comer a todas horas) que tenía
antes de la intervención, ha desaparecido.
El endocrino mantiene la dieta hipocalórica hasta que el paciente pierde
el exceso de peso. El tratamiento consiste en una primera fase con dieta
líquida de contenido calórico muy bajo (VLCD) y otra fase
posterior de alimentación con un número más elevado
de calorías.
El tiempo necesario para perder completamente el exceso de peso dependerá
de los kilos a perder y oscilará entre 6 meses y un año.
Durante este período es controlado por el endocrino al mes, a los
3 meses, a los 6 meses y al año de la intervención.
Se considera que los resultados han sido buenos cuando el paciente ha perdido
en el plazo de un año más del 25% del exceso de peso que
tenía en el momento de la intervención. Por ejemplo: si el
paciente tenía un exceso de peso de 100 Kg. cuando ha perdido más
de 25 Kg. en el plazo de un año. En nuestra serie los pacientes
pierden entre 10 y 20 Kg. el primer mes y alcanza la media de 25 Kg. entre
el 3º y 4º mes, habiendo perdido en los casos extremos hasta
100 Kg. en un año, dependiendo de la edad y exceso de peso. No obstante,
la pérdida de peso debe ser controlada y detenerse a unos niveles
donde el paciente se encuentre confortable consigo mismo, y libre de repercusión
psicológica.
Todo paciente antes de ser sometido a intervención quirúrgica
y una vez descartados trastornos metabólico-endocrinos (especialmente
tiroideos), deberá realizarse las pruebas siguientes:
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Impedanciometría
-
Radiografia
de tórax
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Tránsito
baritado esófago-gastroduodenal
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Pruebas
de función respiratoria
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Electrocardiograma
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Analítica
general consistente en: hemograma, hemostasia, pruebas de función
hepática, glucosa, urea, colesterol, ionograma: sodio y potasio.
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Así
como una ecografía para descartar litiasis biliar, enfermedad ésta
muy frecuente en los pacientes obesos
Hospitalización