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Las cifras relativas a las piedras en la vesícula delantan que se trata de una afectación bastante frecuente. De hecho, es común que el 50% de las mujeres y el 30% de los hombres, formen piedras o barro en la vesícula biliar, a lo largo de su vida.

¿Cuáles son los síntomas de las piedras en la vesícula?

Por lo general, antes o después, el 90% de los que las padecen presentan dolor en el abdomen.

Pero, ¿es siempre igual este dolor? La respuesta es No.

El dolor típico que provocan las piedras generalmente aparece después de una ingesta copiosa (especialmente grasas), viaje en tren o en coche, o intolerancia a los alimentos.

Generalmente el dolor se inicia bruscamente en el lado derecho bajo las costillas y se irradia (corre) a la espalda. Puede darse dolor con o sin vómitos.

Sin embargo, a veces no es así y se manifiesta de otras formas, que incluso los médicos no reconocen como litiasis biliar.

¿Qué sintomas no frecuentes pueden provocar las piedras en la vesícula?

Vamos a describir varios tipos de dolor que pueden provocar las piedras en la vesícula biliar y en los que generalmente no pensamos.

El primero de ellos es el de dolor de aparición brusca, que se localiza en la espalda, entre las dos paletillas (escápulas), persistente e intenso, que no irradia hacia ningún otro lugar.

El segundo dolor atípico, es el que aparece en el epigastrio (“boca del estómago”) bajo el apéndice xifoides (donde termina el esternón) y puede durar horas y acompañarse de vómitos.

Más raro es cuando aparece en el lado izquierdo del abdomen bajo el reborde costal y zona precordial (sobre el corazón). El dolor simula un infarto y es frecuente que el médico le pida un ECG (electro cardiograma) pensando en el infarto y olvidando que pueden ser piedras en la vesícula.

Ante la aparición de un dolor de estas características es obligado pedir una ecografía de abdomen para ver si la vesícula tiene piedras o barro biliar y una analítica para determinar el grado de inflamación.

Ante un diagnóstico positivo y especialmente, si se asocia con piedras, lo aconsejable es operar, para eliminar el dolor y el riesgo de pancreatitis.



Ocasionalmente nos consultan pacientes operados de by-pass gástrico, preocupados porqué años después de la cirugía les han diagnosticado piedras en la vesícula.

Lo más común es que junto al diagnóstico, les informen que tienen que operarlos por cirugía abierta, porque después de un by-pass gástrico, la vesícula no se puede quitar por laparoscopia.

Con este post queremos aclarar y tranquilizar a los operados de by-pass que puedan encontrarse en esta situación:

Si existen posibilidades de que después de la operación se formen piedras en la vesícula ¿por qué no se quita esta a la vez que se hace el by-pass gástrico?

En nuestra larga experiencia y en base a serios controles de seguimiento qué realizamos a nuestros pacientes con ecografía antes de la intervención, y a los tres, seis meses y cada año posteriores a la cirugía, podemos clasificarlos en dos grupos:

En aquellos pacientes que antes de operarse tienen piedras en la vesícula, sistemáticamente quitamos la vesícula cuando realizamos el by-pass gástrico.

Los qué no tenían piedras en la vesícula antes de la cirugía y las forman meses o años después, representan en nuestra serie solo el 10% de los operados. Al ser un porcentaje tan bajo, estaríamos quitando el 90% de vesículas sanas que nunca crearán piedras.

La extirpación de la vesícula comporta unos disconfores y pequeños problemas, que pueden ser evitados. ¿Por qué íbamos a quitar un órgano sano? Igual se podían plantear quitar el apéndice, útero o cualquier otro órgano susceptible de enfermar.

La segunda pregunta es: ¿se puede quitar la vesícula por laparoscopia después de un by-pass gástrico?

Evidentemente sí, pero dependerá de la experiencia del equipo que hace la operación y el hospital donde se realiza.

La ventaja de quitar la vesícula por laparoscopia es que reduce el riesgo de que se infecte la herida (versus la cirugía abierta). No deja cicatrices antiestéticas y evita hernias que se producen después de abrir a los enfermos.

Otra gran ventaja es la posibilidad de revisar el estado de la operación, volviendo a cerrar los mesos si es necesario cuando se ha perdido mucho peso después de la cirugía de by-pass. POR ESO LA IMPORTANCIA DE REALIZAR ESTA CIRUGÍA POR UN EQUIPO CON EXPERIENCIA EN CIRUGÍA DE LA OBESIDAD.

Una situación más especial, es cuando junto a las piedras en la vesícula, se encuentran piedras o “arenilla” en el conducto biliar (colédoco) En estos casos más raros y complejos que el anterior, es cierto que no se puede realizar CPRE (extracción por la boca con el endoscopio); motivo por el cual el cirujano le dirá qué es imposible realizar la operación por laparoscopia.

Pero esto no es cierto, ya qué se puede realizar la extirpación de la vesícula y la limpieza del colédoco (conducto de la bilis) por laparoscopia si se dispone de la experiencia y material adecuado, con las ventajas que indicábamos más arriba.

EN CONCLUSIÓN: Siempre se puede resolver el problema por laparoscopia, pero siempre en un centro especializado.

 

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La litiasis biliar o piedras en la vesícula, es una de las más frecuentes enfermedades que padece el ser humano; y por sus características puede producir las más graves complicaciones, muchas de las cuales conducen a la muerte del paciente.

También es cierto que algunos de los procedimientos que se utilizan para tratarla no son inocuos y tienen sus riesgos.

Por todo ello, intentaremos analizar aquí cuando se ha de operar una persona que  tiene piedras en la vesícula.

La primera pregunta que tiene que realizarse la persona que padece esta patología es: ¿Es suficiente la ecografía abdominal para diagnosticar las piedras de la vesícula?

La respuesta es SÍ. Constituye la prueba de primera elección ante la sospecha clínica de colelitiasis, pero no es suficiente para indicar la cirugía. Antes de operar es obligado realizar una analítica en la que la bilirrubina y las pruebas de función hepática nos permitirán conocer y sospechar el grado de inflamación de la vesícula biliar, hígado, páncreas y si existen también piedras en el colédoco o conducto de la bilis.

En este último caso, la realización de pruebas complementarias como la eco-endoscopia o la colangio –resonancia nos permitirán tener el diagnóstico preciso de localización de la litiasis biliar (piedras), tamaño, y características de las vías biliares, páncreas, hígado. Esto nos permitiría marcar la estrategia a seguir en caso de cirugía.

Las condiciones físicas, edad, etc..del paciente; la forma de realizar la cirugía, abierta o por laparoscopia; la localización de las piedras, indicarán si se ha de operar al paciente y cuando. Así como la estrategia a seguir por el cirujano.

Si la cirugía se realiza por laparoscopia y las piedras están localizadas en la vesícula, ante el diagnostico de colelitiasis, la oferta ha de ser la colecistectomía laparoscópica. Pues son mayores y peligrosos los riesgos de tener piedras en la vesícula que los de la propia cirugía laparoscópica.

Es obvio que se debe elegir siempre un equipo con experiencia en cirugía laparoscópica.

Problema distinto es cuando las piedras afectan al colédoco o al páncreas.

Aquí las opciones de tratamiento son muchas y variadas, y han de ser evaluadas en cada caso concreto y de forma individualizada. El TAC, la colangio-resonancia, eco-endoscopia y CPRE son procedimientos diagnósticos y terapéuticos que se han de tener en cuenta en cada caso concreto, antes de indicar la cirugía y qué tipo de cirugía ha de realizarse.

La indicación de una o varias de estas pruebas con la laparoscopia, es la práctica que nosotros realizamos sistemáticamente.

En conclusión:
Ante una colelitiasis simple la opción de colecistectomía laparoscópica ha de ser la primera elección. Ante una coledocolitiasis se han de valorar las diferentes posibilidades existentes, especialmente la CPRE asociada a colecistectomía laparoscópica.

Ante una pancreatitis biliar, se ha de valorar la gravedad del páncreas antes de indicar la cirugía.