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La cirugía de la obesidad y diabetes, se considera y lo es, una cirugía mayor o compleja, lo que comporta que en cada hospital sea un reducido número de cirujanos los que la realizan.

La Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO), miembro de la IFSO (Federación Internacional de la Cirugía de la Obesidad y Enfermedades Metabólicas), preocupada por los riesgos y resultados en España, organiza cursos de formación entre sus miembros para que estos alcancen y se aproximen a los resultados que exige la IFSO para su acreditación.

Aún son muy pocos los centros y/o hospitales españoles que alcanzan esa acreditación (Centro de Excelencia en Cirugía Bariátrica y Metabólica), no obstante, aún estando acreditados, como es nuestro caso, han de ser muchas las medidas y detalles que hay que controlar en esta cirugía para conseguir los estándares de la IFSO: mortalidad por debajo del 1% y complicaciones inferiores al 10%.

A continuación exponemos las medidas aplicadas en CLB para alcanzar los resultados deseados:

0% de mortalidad y menos del 10% de complicaciones.

Las causas más comunes de complicación en cirugía bariátrica y metabólica, son, en función de su gravedad:

  • Fístulas
  • Hemorragias
  • Tromboembolismo
  • Oclusión/Dilatación gastrointestinal.
  • Infección de los orificios de los trócares.
  • Atelectasia pulmonar.

Con el fin de reducir/minimizar la incidencia de estas complicaciones, se proponen las siguientes medidas:

Fístulas: Una vez terminada la intervención, comprobación, con azul de metileno intraoperatorio con colaboración del anestesista, mediante sonda orogástrica; de la estanqueidad de las suturas y la ausencia de fugas (mediante visión directa)

A las 24 horas de la cirugía y previo al inicio de la ingesta oral, realización de tránsito digestivo con gastrografín.

Hemorragia: Finalizada la intervención, comprobación visual de las líneas de corte (grapadoras), hemostasia de posibles puntos de sangrado y aplicación local y/o general de ácido tranexánico (amchafibrin). Colocación de un drenaje testigo en cavidad abdominal que se retirará a las 24 horas de la intervención.

Tromboembolismo: Se realizará profilaxis tromboembólica con heparina que se iniciará antes de la cirugía y se mantendrá diez días después del alta hospitalaria.

Oclusión/Dilatación gástrica: Comprobación intraoperaotira del paso al asa distal (común del by-pass gástrico) Colocación de sonda naso entérica descompresiva hasta el inicio de la dieta oral (de esta forma se intenta evitar/reducir, el riesgo de dilatación gástrica y reoperación para colocar gastrostomía), que algunos expertos como Fobbi, colocan sistemáticamente y que no se debe retirar hasta transcurridas cuatro semanas de su colocación.

En los diabéticos añadir eritromicina i.v. para mejorar la motilidad gástrica y evitar la gastroplejia que presentan estos pacientes.

Infecciones de pared (orificios de trocar): Realizar profilaxis antibiótica, según protocolo.

Atelectasias pulmonares: Trabajar a baja presión y fisioterapia respiratoria (Triflow en el postoperatorio inmediato).


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Las cifras relativas a las piedras en la vesícula delantan que se trata de una afectación bastante frecuente. De hecho, es común que el 50% de las mujeres y el 30% de los hombres, formen piedras o barro en la vesícula biliar, a lo largo de su vida.

¿Cuáles son los síntomas de las piedras en la vesícula?

Por lo general, antes o después, el 90% de los que las padecen presentan dolor en el abdomen.

Pero, ¿es siempre igual este dolor? La respuesta es No.

El dolor típico que provocan las piedras generalmente aparece después de una ingesta copiosa (especialmente grasas), viaje en tren o en coche, o intolerancia a los alimentos.

Generalmente el dolor se inicia bruscamente en el lado derecho bajo las costillas y se irradia (corre) a la espalda. Puede darse dolor con o sin vómitos.

Sin embargo, a veces no es así y se manifiesta de otras formas, que incluso los médicos no reconocen como litiasis biliar.

¿Qué sintomas no frecuentes pueden provocar las piedras en la vesícula?

Vamos a describir varios tipos de dolor que pueden provocar las piedras en la vesícula biliar y en los que generalmente no pensamos.

El primero de ellos es el de dolor de aparición brusca, que se localiza en la espalda, entre las dos paletillas (escápulas), persistente e intenso, que no irradia hacia ningún otro lugar.

El segundo dolor atípico, es el que aparece en el epigastrio (“boca del estómago”) bajo el apéndice xifoides (donde termina el esternón) y puede durar horas y acompañarse de vómitos.

Más raro es cuando aparece en el lado izquierdo del abdomen bajo el reborde costal y zona precordial (sobre el corazón). El dolor simula un infarto y es frecuente que el médico le pida un ECG (electro cardiograma) pensando en el infarto y olvidando que pueden ser piedras en la vesícula.

Ante la aparición de un dolor de estas características es obligado pedir una ecografía de abdomen para ver si la vesícula tiene piedras o barro biliar y una analítica para determinar el grado de inflamación.

Ante un diagnóstico positivo y especialmente, si se asocia con piedras, lo aconsejable es operar, para eliminar el dolor y el riesgo de pancreatitis.


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El equipo de Centro Laparoscópico Dr. Ballesta fue uno de los pioneros en realizar la Cirugía de la Diabetes a nivel mundial. Desde hace varios años estamos obteniendo excelentes resultados en curación de la diabetes tipo 2 gracias a la cirugía. Y a menudo recibimos mensajes o consultas médicas que nos preguntan por qué la cirugía de la diabetes no es efectiva en la diabetes tipo 1.

“¿Por qué la diabetes tipo 1 no se cura con la operación de la diabetes?”

En este blog hemos escrito varias veces sobre los beneficios de la cirugía en la diabetes tipo 2. Qué efecto tiene la cirugía sobre el enfermo diabético y las ventajas de curar la diabetes y bajar los niveles de hemoglobina glicosilada.

También hemos escrito sobre los criterios de selección de los pacientes que se pueden someter a cirugía para curar la diabetes. Haciendo hincapié en el Péptido C y los anticuerpos pancreáticos, resaltando que en la cirugía de la diabetes tipo 2 es necesario que el paciente, utilice o no tratamiento con insulina, tenga aún reserva pancreática; o sea, que aún le quede un mínimo de páncreas funcionante (es lo que medimos con la reserva pancreática) para que responda a la operación.

Los controles exhaustivos realizados con estos pacientes y los resultados de la cirugía, nos han permitido que la Agencia de Certificación en Innovación Española nos acredite como IT (Innovación Tecnológica) por el trabajo “Investigación de una novedosa estrategia laparoscópica para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2”

Expuesto todo lo anterior, ¿Por qué no se realiza esta operación para la diabetes tipo 1?

La respuesta es clara y contundente: porque la diabetes tipo 1 se caracteriza porque el páncreas no tiene las células que segregan la insulina. Por consiguiente, si no tiene una sola célula que segregue insulina no responde a la operación (No hay reserva pancreática).

¿Existe alguna alternativa para crear células que segreguen insulina en el páncreas y curar así la diabetes tipo 1?

Por el momento está todo en fase de investigación. El tratamiento más plausible son las células madre inyectadas en el páncreas del diabético tipo 1 (lo más parecido a una vacuna).

¿En qué consiste este tratamiento para la diabetes tipo 1?

Llevamos años trabajando esta línea de investigación, e igual que nosotros otros hospitales y centros en el mundo.

Consiste en tomar células de grasa, cultivarlas hasta llegar a la célula madre (original) de la que salen todos los órganos y tejidos.

Estas células madres se inyectan en el páncreas para que al crecer sean células productoras de insulina. De esta forma el páncreas producirá insulina que antes no podía. Cuando esto se consiga, la diabetes tipo 1 se habrá curado.

¿Falta mucho para llegar a este logro?

No. Los primeros ensayos ya se están realizando con pacientes, pero aún no se han evaluado las consecuencias secundarias, si es que las hubiera, de inyectar estas células madre en un páncreas sano, aunque no segregue insulina.

Habrá que esperar varios años para estandarizar este tratamiento al igual que hicimos con la cirugía de la diabetes tipo 2.

Fueron muchos años de investigación antes de estandarizarla como tratamiento y sobretodo precisar los pacientes en lo que la cirugía daría resultado.

¿Por qué no hacer un trasplante de páncreas en los diabéticos tipo 1?

Porque los medicamentos y efectos secundarios del trasplante son más graves que el inconveniente de ponerse insulina.

En medicina se han de valorar siempre los pros y contras de cualquier medicamento u operación que se realice.

En el caso del trasplante sería negativo.

Fuente imagen: Designed by Photoroyalty – Freepik.com


En este post trataremos la posibilidad de realizar reoperaciones en cirugía en casos en que la anterior cirugía fracasó y la posibilidad de realizar estas reoperaciones mediante laparoscopia. Y es que, en menos de una semana y en base a un post que publicamos sobre Acalasia, he recibido dos consultas de personas que tras la cirugía quedaron con más problemas que antes de operarse.