Las enfermedades del esófago: cáncer, acalasia y hernia de hiato, entre otras, se acompañan en múltiples ocasiones de trastornos motores (de la motilidad), siendo este síntoma (dificultad para que la comida avance por el esófago) más llamativo que la propia enfermedad que lo provoca.

La realización de una video-radiología como la que presentamos en este vídeo, nos indicará la gravedad del trastorno motor como la causa que lo produce.

Es un procedimiento poco agresivo, de fácil realización que exige la presencia del médico especialista para su interpretación correcta.

 

 



Es de todos conocido que cuando presentamos sangre en la deposición, ya sea roja o negra, debemos acudir al médico para saber cuál es la causa, que puede variar desde unas hemorroides (sangre roja) a tumores (cáncer) que se manifiestan por sangre, moco o cambio de ritmo deposicional (diarreas)

Es común que cuando la persona alcanza determinada edad, el cansancio, la pérdida de apetito y la pérdida de peso, se atribuya a la consabida frase “me estoy haciendo mayor” no acudiendo al médico.

En muchos de estos casos al hacernos unos análisis, por el cansancio u otra causa, nos detectan una anemia crónica que en el último análisis no teníamos.

¿Qué hay que pensar ante una situación de anemia crónica?

Todo paciente con anemia crónica tiene dos diagnósticos que ha de barajar: hernia de hiato de gran tamaño y cáncer de colon (con más frecuencia en el lado derecho). Solo cuando estas dos causas se descartan, empezaremos a realizar diagnósticos diferenciales más complejos.


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LA CLÍNICA MAYO PROPONE UN NUEVO MÉTODO DE VALORACIÓN DE LA OBESIDAD QUE CENTRO LAPAROSCOPICO DR BALLESTA UTILIZA DESDE HACE DÉCADAS

Hace unos días se publicaba la noticia en varios medios anunciando que la Clínica Mayo propone el cambio del IMC (Índice de Masa Corporal) por el de IVB (Índice de Volumen Corporal) por ser más preciso para definir el grado de la obesidad y su gravedad (riesgo de sufrir comorbilidades).

Desde hace más de dos décadas, el equipo que dirige el Dr. Carlos Ballesta en Centro Médico Teknon de Barcelona, detectó las limitaciones del IMC, pero es un método sencillo que es fácil de realizar por cualquier persona, aunque no sea médico.

Tras diferentes estudios y publicaciones que se plasmó definitivamente en el libro El ABC de la cirugía de la obesidad. Ed. Video Médica 2005, se establecían las bases para una mayor precisión del grado y gravedad de la obesidad: El índice cintura/cadera.

Este índice nos indicaba si la obesidad era centrípeta (visceral, de predominio abdominal) o losángica con predominio de muslos y glúteos (externa). En la primera el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas es superior a la segunda en proporción de 3 a 1.

Si bien es cierto que el Índice de Masa Corporal por si solo no es suficiente para determinar el grado de obesidad y su gravedad; la realización de una impedanciometria, prueba obligada en toda consulta de obesidad, y especialmente como paso previo a la cirugía y en controles posteriores, soluciona las limitaciones del IMC.

¿En qué consiste la impedanciometría?


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La cirugía de la obesidad y diabetes, se considera y lo es, una cirugía mayor o compleja, lo que comporta que en cada hospital sea un reducido número de cirujanos los que la realizan.

La Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO), miembro de la IFSO (Federación Internacional de la Cirugía de la Obesidad y Enfermedades Metabólicas), preocupada por los riesgos y resultados en España, organiza cursos de formación entre sus miembros para que estos alcancen y se aproximen a los resultados que exige la IFSO para su acreditación.

Aún son muy pocos los centros y/o hospitales españoles que alcanzan esa acreditación (Centro de Excelencia en Cirugía Bariátrica y Metabólica), no obstante, aún estando acreditados, como es nuestro caso, han de ser muchas las medidas y detalles que hay que controlar en esta cirugía para conseguir los estándares de la IFSO: mortalidad por debajo del 1% y complicaciones inferiores al 10%.

A continuación exponemos las medidas aplicadas en CLB para alcanzar los resultados deseados:

0% de mortalidad y menos del 10% de complicaciones.

Las causas más comunes de complicación en cirugía bariátrica y metabólica, son, en función de su gravedad:

  • Fístulas
  • Hemorragias
  • Tromboembolismo
  • Oclusión/Dilatación gastrointestinal.
  • Infección de los orificios de los trócares.
  • Atelectasia pulmonar.

Con el fin de reducir/minimizar la incidencia de estas complicaciones, se proponen las siguientes medidas:

Fístulas: Una vez terminada la intervención, comprobación, con azul de metileno intraoperatorio con colaboración del anestesista, mediante sonda orogástrica; de la estanqueidad de las suturas y la ausencia de fugas (mediante visión directa)

A las 24 horas de la cirugía y previo al inicio de la ingesta oral, realización de tránsito digestivo con gastrografín.

Hemorragia: Finalizada la intervención, comprobación visual de las líneas de corte (grapadoras), hemostasia de posibles puntos de sangrado y aplicación local y/o general de ácido tranexánico (amchafibrin). Colocación de un drenaje testigo en cavidad abdominal que se retirará a las 24 horas de la intervención.

Tromboembolismo: Se realizará profilaxis tromboembólica con heparina que se iniciará antes de la cirugía y se mantendrá diez días después del alta hospitalaria.

Oclusión/Dilatación gástrica: Comprobación intraoperaotira del paso al asa distal (común del by-pass gástrico) Colocación de sonda naso entérica descompresiva hasta el inicio de la dieta oral (de esta forma se intenta evitar/reducir, el riesgo de dilatación gástrica y reoperación para colocar gastrostomía), que algunos expertos como Fobbi, colocan sistemáticamente y que no se debe retirar hasta transcurridas cuatro semanas de su colocación.

En los diabéticos añadir eritromicina i.v. para mejorar la motilidad gástrica y evitar la gastroplejia que presentan estos pacientes.

Infecciones de pared (orificios de trocar): Realizar profilaxis antibiótica, según protocolo.

Atelectasias pulmonares: Trabajar a baja presión y fisioterapia respiratoria (Triflow en el postoperatorio inmediato).


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Las cifras relativas a las piedras en la vesícula delantan que se trata de una afectación bastante frecuente. De hecho, es común que el 50% de las mujeres y el 30% de los hombres, formen piedras o barro en la vesícula biliar, a lo largo de su vida.

¿Cuáles son los síntomas de las piedras en la vesícula?

Por lo general, antes o después, el 90% de los que las padecen presentan dolor en el abdomen.

Pero, ¿es siempre igual este dolor? La respuesta es No.

El dolor típico que provocan las piedras generalmente aparece después de una ingesta copiosa (especialmente grasas), viaje en tren o en coche, o intolerancia a los alimentos.

Generalmente el dolor se inicia bruscamente en el lado derecho bajo las costillas y se irradia (corre) a la espalda. Puede darse dolor con o sin vómitos.

Sin embargo, a veces no es así y se manifiesta de otras formas, que incluso los médicos no reconocen como litiasis biliar.

¿Qué sintomas no frecuentes pueden provocar las piedras en la vesícula?

Vamos a describir varios tipos de dolor que pueden provocar las piedras en la vesícula biliar y en los que generalmente no pensamos.

El primero de ellos es el de dolor de aparición brusca, que se localiza en la espalda, entre las dos paletillas (escápulas), persistente e intenso, que no irradia hacia ningún otro lugar.

El segundo dolor atípico, es el que aparece en el epigastrio (“boca del estómago”) bajo el apéndice xifoides (donde termina el esternón) y puede durar horas y acompañarse de vómitos.

Más raro es cuando aparece en el lado izquierdo del abdomen bajo el reborde costal y zona precordial (sobre el corazón). El dolor simula un infarto y es frecuente que el médico le pida un ECG (electro cardiograma) pensando en el infarto y olvidando que pueden ser piedras en la vesícula.

Ante la aparición de un dolor de estas características es obligado pedir una ecografía de abdomen para ver si la vesícula tiene piedras o barro biliar y una analítica para determinar el grado de inflamación.

Ante un diagnóstico positivo y especialmente, si se asocia con piedras, lo aconsejable es operar, para eliminar el dolor y el riesgo de pancreatitis.